lunes, 26 de octubre de 2015

Más promesas

Hace un par de semanas mi entrada sobre las burradas de un auténtico analfabeto científico alcanzaba cierta cota de lecturas como no había visto en mucho tiempo. Ya os dije que estábamos en campaña y, aunque este no se presentara a nada, estaba en su papel de tonto útil para arrebañar votos de entre los troglohippies desengañados tras el batacazo de algunas otras fuerzas políticas. También, hace unos meses, y ante el más infame desconocimiento de cómo se hace esto de la ciencia, le dediqué unas líneas a otro "iluminao" que parecía creer que la ciencia sólo se debe hacer cuando llena de pasta el bolsillo de algún jerifalte. Pues metidos en harina, nos llega ahora la propuesta de PdrSnchz de traerse a 10.000 científicos que han emigrado para buscarse la vida en lugares en los que se les aprecia más que aquí.

Y, señor PdrSnchz... le pido encarecidamente que le cuente cuentos a sus niñas.


El cuento de nunca acabar


Otra vez, en elecciones. Y otra vez, tras destruir el sistema de I+D en este país. Y, curiosamente, otra vez después de haberse cagado en el trabajo de tanta y tanta gente. 

No me malinterpretéis, ojo. Como intención, me parece loable. Está muy bien eso de decir que sólo con inversión en investigación y desarrollo podemos salir de la presente crisis y aguantar mucho mejor las que vengan. Pero no hay que llenarse sólo la boca con esta frase y luego hacer lo que te salga del ciruelo. Hay que cumplirlo. Desgraciadamente, de esto sólo parecemos darnos cuenta los que sufrimos los recortes en carnes propias y tenemos que, bien emigrar, bien aguantar lo que podamos. Hay una tercera opción, que es reventar por algún sitio, pero luego hay que limpiarlo todo y es un coñazo.

El líder del PSOE nos promete traerse de fuera a 10.000 científicos que fueron a buscarse la vida a países ajenos porque aquí se morían de hambre. Y yo le aplaudo con las orejas la propuesta. Y también me dan ganas de darle dos buenas hostias para que espabile. 

Aquí vienen.

Derecha: los que se fueron

No puedo hablar por todos. Y seguro que muchos están deseando volver a su país, a sus casas, al sitio al que pertenecen. Volver a sus ciudades, a sus barrios. Y poder trabajar para la gente que pagó, con sus impuestos, carrera, doctorado y becas de formación.

Pero los investigadores emigrados que conozco no quieren volver.

"Los cojones", fue la escueta y aclaratoria respuesta de una amiga que se fue a Milán después de terminar su postdoc en Escocia. Tras las risas de rigor, continuaba. "No pienso en volver. Ni aunque prometiera recuperar a 5.000 con el doble de sueldo y medios. Me he casado. He tenido una niña. Y tengo aquí el dinero que necesito, un trabajo fijo y soy feliz. Me van a prometer, ¿qué? ¿Dinero para tres, cuatro años? ¿Un laboratorio equipadito ahora y que no podré disfrutar, porque en cuatro años volverán a lo mismo y no nos darán proyectos para trabajar? No, que se lo queden."

En el caso de un compañero que está en Copenhague, la cosa fue parecida. "Yo sí quiero volver. Es más, estoy deseándolo. Pero para volver nos tienen que cambiar el sistema. En las condiciones que hay ahora, no vuelvo ni aunque me prometan todo el oro del mundo. Ya volví una vez. Tenía mi propio grupo incipiente en Lyon, con equipamiento, con dinero... y me volví porque quería trabajar en España. ¿Y qué ocurrió? Que me tuve que volver a ir. Y ya había perdido mi sitio en Francia. Tuve que volver a salir de postdoc, con el perjuicio económico que eso me supuso. Ahora estoy contento aquí. Y no voy a volver a picar."

Y es que el sistema de I+D español está obsoleto. Se dedica muchísimo tiempo en rellenar papeles y contestar a la estúpida burocracia, un tiempo valiosísimo que se pierde en las exigencias de una administración sobredimiensionada e inútil. Se coarta el acceso de nuevos valores y no existe una carrera científica que permita a los científicos acceder a la investigación como profesión. La endogamia es un cáncer que campa a sus anchas en todas las universidades y centros públicos. Y los recambios generacionales son, sencillamente, una utopía.

Ante estas perspectivas, entiendo perfectamente que la gente que ha conseguido desarrollar su profesión en el extranjero sea reacia a volver. Entiendo que se rían de la propuesta de un político, otro más, que les promete recuperarles para la ciencia española, cuando lo único que han recibido ha sido desprecio. Se les ha condenado al olvido, destruyendo, año a año, el presupuesto para la investigación y el desarrollo. Y han tenido que volver, en muchas ocasiones con el rabo entre las piernas, a los puestos que ya abandonaran para regresar a España en una primera ocasión fallida. Y no quieren volver a ver su regreso frustrado. Ni abandonar puestos que les ha costado conseguir, vidas que ya demolieron una vez y no quieren tener que volver a construir desde cero.

Se sienten decepcionados, engañados y estafados. Y esto no lo van a cambiar todas las promesas de puestos, dinero, tecnologías... No lo van a cambiar porque están hastiados de que lo único que se les dé sea vacío, palmaditas en la espalda y losientos cuando se frustran sus regresos.

No lo van a cambiar porque se les ha decepcionado muchas veces. Y no piensan volver a caer. No olvidan.

De revés: los que se quedaron

Como el que os escribe. Por diversas razones: unos no quisieron irse. ¿Por qué iban a irse obligados? Otros, porque no pudimos irnos. No teníamos los medios ni las oportunidades para irnos. O teníamos obligaciones aquí que nos lo impidieron.

Los diversos presupuestos anuales de la administración del PP nos han ido olvidando, relegando a un segundo plano, primando, en muchas ocasiones, a los investigadores extranjeros, sin tener en cuenta sus méritos frente a los nuestros. Se nos ha ido apartando, amparándose en eso tan cacareado de la excelencia, sin que nadie sepa aún qué es eso exactamente ni en qué consiste. Y así, hemos tenido que ver cómo se truncaban nuestras carreras, tiradas por el barro tantas horas de trabajo, tantas ideas que jamás llegarán a realizarse.

Porque algunos nos vimos atados a esta tierra por razones que, en tanto que personales, no le incumben a nadie más que a nosotros mismos. Y esperábamos que, en algún momento, los políticos que debían mirar por nosotros, se dieran cuenta de lo necesarios que somos, del talento que tienen aparcado en interminables listas del paro. Inocentes que fuimos, que pensamos que de esto de la crisis se sale con más I+D. Ah, no, espera... que eso es lo que nos van a decir ahora. Antes no era verdad. Sólo va a ser verdad ahora, en campaña. Antes sólo podíamos ser un lastre, una carga.

Y ahora también. Porque el candidato no ha dicho nada de los que nos quedamos. Sólo ha hablado de los que se fueron. Quiere recuperar el talento fugado, algo que le honra. Pero ¿qué pasa con el talento que está aquí oxidándose? ¿Tenemos que irnos para poder contar para PdrSnchz? ¿No tenemos derecho a que se nos rescate del olvido, del desempleo, de la frustración? Que sí, que los que se fueron tienen que poder volver. Los que se fueron tienen que tener la oportunidad de regresar a un país que añoran y que les echa de menos igual o más. Pero lo que es injusto es que para los políticos sólo cuenten los que se fueron, sólo valgan los que tuvieron que emigrar.

La causa está en los votos. Recuperar a los que se fueron da votos, son escaños en el reparto final del hemiciclo y eso es lo único que les importa. Son votos de los que están fuera y aún conservan alguna esperanza de volver. Son votos de sus familiares y amigos, que quieren recuperarlos. Pero luego, cuando se encuentren el pastel, se llevarán las manos a la cabeza, volverán a escudarse en la herencia recibida o se inventarán excusitas nuevas. Las que sean, da igual, no importan. Y todo se quedará en agua de borrajas.

Con ello, dejarán en la estacada no sólo a los que se fueron, sino también a los que se quedaron. Porque no podrán acceder a las convocatorias de proyectos, contratos, becas y demás que serán exclusivamente para los que se fueron. Porque tendremos que olvidarnos de nuestras carreras y dejar aparcadas nuestras ideas. Porque seremos otro fracaso más, dinero perdido, tiempo malgastado.

Sólo seremos un estorbo. Como hasta ahora.

Ya basta. Ya. Basta.


Estoy harto. No sólo yo. Sino también mis conocidos. E incluso otros que no conozco personalmente (aunque nos desvirtualizaremos en un momento dado, eso seguro), pero que están también hasta el moño

Estoy harto de que nos prometan basura. De que nos metan, un año tras otro, en el saco de los idiotas a los que hay que convencer para meter una papeleta en una urna que les permita a ellos estar cuatro años más con el culo sentado en el escaño mientras nosotros las pasamos putas para poder desarrollar una carrera profesional o formar una familia. Estoy harto de que nos pinten la realidad de colorines para que nos parezca que todo va bien, que se van a traer a los que se fueron y nos van a dar trabajo a los que nos quedamos y van a basar la economía en la I+D. Estoy harto de que sólo importemos en la campaña, que seamos arma electoral, de ser un instrumento para que el señorito de turno (el que sea, no sólo el señor PdrSnchz) pueda poner sus posaderas sobre el cuero azul o rojo del Congreso de los Diputados. 

Porque eso de "vamos a potenciar la I+D porque un país que invierte en ciencia es un país que resiste mejor las crisis y sale mejor de ellas", queda muy bonito en todas las campañas electorales. Pero luego ninguno de los que maneja la pasta y la reparte se acuerda de nosotros. Oh, sí, entiendo perfectamente que hay necesidades muchísimo más acuciantes en este momento que financiar a unos parásitos (sic) que juegan a ser dioses (sic) y que buscan agua en Marte cuando en África se mueren de sed (sic). Entiendo perfectamente que antes que la I+D están los parados de larga duración, los grandes dependientes, las grandes necesidades sociales... Pero que me digan esto y no me prometan el oro y el moro. Que no me tomen por imbécil. Porque, y ojalá me equivoque, el dinero tampoco acabará por llegar a estas necesidades. Así que no me jodan, señores candidatos, y preséntenme los datos tal cuál son.

Creo que soy una persona con una inteligencia suficiente para entender la evidencia. Así que no se agobien, preséntenmela. Díganme: "este dinero es el que se ingresa; este el que se gasta; este el que hace falta". Y háganme promesas realistas basadas en esos datos. Háganme promesas realistas que se puedan cumplir. Y, aunque no puedan invertir en I+D y tenga que seguir llorando por un puesto y compitiendo por él lo mejor que pueda, tendrán mi voto. Porque no me habrán intentado estafar. 

No me habrán prometido nada a mí, personalmente. No habrán llamado mi atención. Pero me habrán dicho la verdad. Y en los tiempos que corren, en el que los políticos nos dicen a nosotros una cosa, en el seno del partido otra y en Bruselas otra, la honestidad se valora muchísimo. No saben cuanto.

Así que ya basta. Sean honestos. Díganme la verdad. Incluso aunque sea tan negra como el sobaco de un grillo. Porque las promesas de siempre me hacen sentir como si estuvieran tomándome el pelo.

Y ya no se lo consiento más.

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