lunes, 15 de junio de 2015

Con la Iglesia hemos topado

Si alguno espera que hable de creacionismo, puede ir sentándose. De momento, no tengo ninguna intención de hablar de semejante despropósito, aunque podemos llegar a un acuerdo. No, hoy voy a hablaros de una monja. No, tampoco es sor Lucía Caram, que seguro que también tiene lo suyo, pero al menos tiene la decencia de callárselo (no sé si por vergüenza o por honestidad; desearía que fuera lo segundo, pero quién sabe). Así que, por eliminación sólo puede ser ella. Efectivamente. Voy a hablaros de sor Teresa Forcades. Sí, seguro que sabéis quién es. Se hizo bastante famosa a la hora de protestar por la vacuna de la gripe A diciendo memeces. Si pensabáis que se había callado, estáis muy equivocados. Y no ha hablado sólo de vacunas, no. También va por ahí diciendo chorradas sobre el MMS. Vamos allá.

Teresa Forcades, una monja de cuidado

Para el que no conozca a sor Teresa, vamos a hacerle una  pequeña introducción.

Teresa Forcades Vila nace en el barrio de Gràcia, en Barcelona, hace 49 años. Estudia en Barcelona y en 1990 termina su licenciatura en Medicina. Se traslada a Nueva York para obtener su especialidad en Medicina Interna, que termina en 5 años. Dos años más tarde, en 1997, culmina un máster en teología protestante y, a finales, ingresa en el convento de Montserrat, perteneciente a la órden benedictina. A pesar de ello, tuvo que volver a cursar la licenciatura en Teología, por haber estudiado en una facultad protestante y la Iglesia la obliga a repetir sus estudios en base a la fe católica. Tiene dos doctorados, uno en teología, con una tesis sobre la Trinidad; y otro en medicina, con una tesis sobre brujer... estooo... medicinas alternativas. 

Así dicho, parece que no hay ningún problema con ella. Pero cuando en 2009 saltó a la palestra la Gripe A, Teresa Forcades salta con ella y realiza un polémico vídeo que se cuelga en YouTube y que corre como la pólvora por internet. La deficiente gestión de la pandemia y la falta de información precisa ofrecida por la OMS, que actuó atropelladamente, le dieron pie para soltar toda clase de teorías conspiratorias sobre contagios provocados, virus de laboratorio y chorradas varias que no había por donde cogerlas. Pero el daño ya estaba hecho: el vídeo se había vuelto viral y sus afirmaciones sin sustento fueron aceptadas por cientos de personas, que comenzaron a renegar de las vacunas.

No contenta con ello, esta señora se une a Josep Pàmies, un conocido doctor agricultor en la recomendación del tratamiento de ciertas enfermedades con el MMS, o solución mineral maestra. Esto, que suena tan bien, no deja de ser un aceite de serpiente con un peligro escondido: el MMS no es más que dióxido de cloro, un potente blanqueante industrial que no tiene uso autorizado en humanos. Y con su promoción pone en peligro las vidas de quienes toman por ciertas sus afirmaciones.

Las afirmaciones pseudocientíficas

No son pocas. Seguramente muchas tengan que ver con su formación como teóloga, pero no son las que nos ocupan. Muchas también tienen mucho que ver con el MMS, claro. Pero por estas memeces ya le dimos en su momento, en virtud del programa de La Sexta. En el que, como veréis (merece la pena verlo, ojo; tenéis un enlace directo en el post que le dedicamos), sale defendiendo este blanqueante como tratamiento con el médico agricultor que os he mencionado antes. Forcades se ha permitido incluso seguir otras pseudociencias. Pero ¿qué más podría esperarse?

Pues, como habéis podido concluir vosotros solitos tras la semblanza que hemos hecho de esta señora, que estuviera en contra de las vacunas.

Es posible que, al ver a una monja diciendo tonterías sobre las vacunas, mucha gente la señale con el dedo y diga: juas, mira Batman diciendo memeces. Sin embargo, siempre sale a relucir su formación como doctora (sí, tiene un doctorado) en Medicina. Y claro... de ser Batman postulando chorradas pasa a ser un médico con formación y conocimientos. Da la impresión de saber de lo que habla, claro. Y es entonces cuando los que no han sido convertidos se quedan absortos y empiezan a tener dudas infundadas. Pero peor aún son los que ya han sido captados y tiran de falacia de autoridad para dar credibilidad y una pátina de verdad a las burradas que dice la monja. Son como sus acólitos y esparcen su evangelio, comprometidos como están con la causa. Y es que lo dice una doctora en medicina.

El caso de difteria de Olot y la Forcades

Tras el brote de gripe A de 2009, parecía que esta señora se había moderado un poco y no iba más allá de ir vendiendo las bondades de un desinfectante industrial con el doctor labriego Pàmies. Pero, igual que los buitres alrededor del animal herido, ha salido de su guarida y ha comenzado a sobrevolar sobre el caso de difteria del niño de Olot. Y dada su convicción antivacunas, ella tenía que vomitar su bilis sobre este caso, aprovechando para esparcir aún más sus peligrosas memeces.

Así, ayer mismo, hacía unas declaraciones que se recogían en Europa Press sobre el tema. Y, en lugar de poner algo de cordura, ha echado mucha más leña al fuego defendiendo a los padres irresponsables que deciden, egoistamente, aprovecharse de la inmunidad de grupo, una inmunidad de grupo a la que no están dispuestos a contribuir porque... porque... bueno, porque farmafia. Y como la sor sabe aprovechar un tirón mediático, ya que va a presentarse a las elecciones catalanas en septiembre, se ha enganchado como una lapa a esto y se ha lanzado a la piscina. 

Sus objeciones a las vacunas son las de cualquier conspiranoico. Y su mayor argumento en contra es que "las vacunas están en manos de unas empresas que lo único que quieren es hacer negocio". Si utilizamos el mismo argumento que ella, nadie debería:

- utilizar un coche, porque los venden empresas que lo único que quieren es hacer negocio.
- leer un periódico, porque los venden empresas que lo único que quieren es hacer negocio.
- ponernos un cinturón de seguridad, porque los venden empresas que lo único que quieren es hacer negocio.

Como se ve que este argumento no era suficientemente ridículo, sigue intentando justificar algo que, como doctora en medicina que es, es injustificable. Así que tira de efectividad y se queja de que la vacuna "funciona, pero no al 100%". ¿Sabéis qué otras cosas funcionan pero no al 100%?:

- los coches.
- los periódicos.
- los cinturones de seguridad.

En este mundo no hay nada que funcione al 100%. No hay nada seguro al 100%. Así que, siendo así, esta señora debería abandonar la vida. ¡Si no es 100% segura! ¿Que estás haciendo croquetas? Te puedes quemar con el aceite. ¿Que te estás cortando las uñas de los pies? Te puedes cortar un dedo. ¿Que estás respirando? Te puede dar un ataque de tos. ¿Que sale un avance científico que puede suponer un avance para la humanidad? Saldrá algún tarado intentando refutarlo mediante gilipolleces.

Mira, sí que había algo 100% seguro...

Volviendo a sus chorradas, esta señora es capaz de afirmar que el 5% de niños vacunados en los que la vacuna no funcione correrán "el riesgo de sufrir efectos secundarios derivados del aluminio que llevan". Bien. Si nos vamos a la vacuna que se expendía en España como vacuna DTP, el Boostrix (que fue retirado en 2010) contiene 500 μg (o 0,5 mg si leéis su composición en el vademecum). Teniendo en cuenta que la dosis media que ingiere un adulto es de entre 7 y 9 mg de aluminio al día, supone que la vacuna tiene entre 14 y 18 veces menos aluminio de lo que se ingiere normalmente. Además, como os cuentan en dicho enlace, el aluminio no causa ningún problema en los niños, a menos que sea una dosis alta y los niños padezcan problemas renales. Así que los 0,5 mg que contiene la vacuna se pueden considerar seguros.

Volviendo a sus declaraciones, la monja apostilla que "hay más niños sin inmunizar por el margen de ineficacia de la vacuna que niños sin inmunizar por no estar vacunados". El dato es que la vacuna tiene un margen de ineficacia del 5%, lo que, señora Forcades, no significa que el 5% de los vacunados no estén inmunizados sino que podrían no estarlo. Ese margen de ineficacia significa que la vacuna tiene una efectividad del 95% o más, pero no que su máximo sea del 95%. Sin embargo, que el 3% de los niños esté sin vacunar  es un dato de niños que no están inmunizados en absoluto: de todos los niños que deberían haberse vacunado, 3 de cada 100 no lo están. En España, en el año 2012, en el que nacieron 454.648 niños, supone que 13.640 niños no se vacunaron. Si a ellos les unimos los 22.733 que no se inmunizarían al vacunarse según la sor, tendríamos un total de 36.373 niños que podrían padecer la enfermedad. Así que, señora Forcades, que la vacuna deje a más niños sin inmunizar que los que no se inmunizan no es un argumento, puesto que quien decide dejar sin vacunar a sus hijos sólo añade más posibles víctimas de la bacteria.

Pero no contenta con eso, la señora, que ya había cogido carrerilla, se le va la cabeza y asegura que son los niños vacunados quienes se benefician de los no vacunados, ya que así la Corynebacterium diphteriae, la bacteria que produce la difteria, se mantiene en circulación y así ayudan a la inmunidad de los vacunados, evitándoles las dosis de recuerdo. Seguramente la señora Forcades no tiene en mente que el objetivo de las vacunas no es estar inmunizados, que también, sino que la bacteria no circule en absoluto. Ha ocurrido ya con la viruela (que es un virus). Y el objetivo es que ocurra también con la difteria. Pero igual es que a la señora Forcades le interesa que la bacteria siga por ahí pululando para que los laboratorios sigan fabricando y vendiendo vacunas. Y ella vendiendo libros y diciendo bobadas.

Inventarnos conspiranoias sabemos todos, ¿a que sí?

Lejos de callarse, carga con la culpa a los servicios de salud, a quienes acusa de poco menos que coaccionar a los ciudadanos de Olot para que se vacunen. Ha llegado a decir que un niño vacunado no es un niño protegido, porque la vacuna no es eficaz 100%. Pero que le diga a los padres del niño hospitalizado que su niño, que está ingresado con respiración artificial, que su niño era el protegido por no estar vacunado. La realidad es que el niño ha contraído la enfermedad porque alguien se la habrá contagiado y, de haber estado vacunado, tendría un 95% de probabilidades de estar inmunizado frente a la toxina diftérica. Pero gracias a la irresponsabilidad de gente como ella, que engañó a sus padres, el niño está en la UCI. Es incluso más grave si, como parece ser y como apuntan los periódicos, en la comarca el número de niños sin vacunar está creciendo. Este aumento de niños sin vacunar supone una grieta en el escudo que supone la inmunidad de grupo y también puede ser la causa de su infección.

Irresponsabilidad

A esta señora habría que decirle, como al doctor agricultor Pàmies, aquella vieja máxima de zapatero, a tus zapatos. Solo que los zapatos de sor Teresa también es la medicina. Sin embargo, a esta habría que aplicarle otra máxima, la que reza quod natura non dat, Salamantica non praestat. O su forma más moderna: hay gente que pasa por la universidad, pero la universidad no pasa por ellos. Y es que toda su formación médica debió quedarse en sus apuntes (si es que los llegó a tomar) o se le olvidó cuando decidió que su camino era más teologal y menos mundanal. Sería interesante que repasara sus conocimientos de inmunología, microbiología, epidemiología y medicina preventiva. Igual así se daría cuenta de la estupidez que ha cometido al declararse en contra de la mejor arma que tenemos frente a las enfermedades infecciosas.

En lugar de eso, como los buitres, ha creado un círculo de adláteres (o se ha unido al círculo de adláteres de algún otro gurú, quién sabe) que revolotean alrededor de una víctima. Una víctima de la que son culpables, pero que ahora intentan eludir su responsabilidad. Se han visto señalados por una sociedad que ha comprendido que sus memeces no merecen ser escuchadas. Señalados por aquellos que se han dado cuenta de que sus peroratas y sus proclamas son realmente peligrosas y pueden desembocar en consecuencias realmente graves. Y, al verse señalados con el dedo, se revuelven, como los buitres, para defender su víctima y aprovecharse de la carroña mediática, echando balones fuera. 

La culpa no es suya, dicen, ellos lo han hecho bien, ellos son los buenos y hay que defender la postura de los antivacunas. La culpa es de alguna farmacéutica que cobra por hacer vacunas. Y, como todo el mundo sabe, las farmacéuticas son el diablo. Ellas son las que tienen la culpa de que el niño se haya contagiado, porque sus vacunas no son 100% efectivas. Si lo fueran, los niños sin vacunar habrían ayudado a los que sí lo están y el niño sin vacunar no se habría contagiado (¿?). Lo que sea con tal de mantener sus afirmaciones ahora que se han demostrado falsas. Porque, a pesar de acusar a los demás de hacer marketing del miedo, son ellos los que esparcen miedo para luego lucrarse con lo que provoca ese miedo.

Es hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto. Es hora de que los colegios médicos se impliquen algo más en estos asuntos y desautoricen a estas voces investidas de razón pero cargadas de estupidez. Y, empiezo a pensar que, en ocasiones, también de maldad.

6 comentarios :

  1. Sería bueno que en un momento comentaras algo de uno de los cómplices más conocidos de la monja, el doctor Gérvas, maestro en mentir con la verdad.

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  2. Padres antivacunas + medicinas alternativas = muerte de un bebé con una infección bacteriana.
    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2015/06/donde-vamos-parar-ahora-un-padre-no.html
    Este es el penoso resultado final de la “libertad” sanitaria basada en la ignorancia.

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  3. Qué atrevida es la ignorancia!!, suelta afirmaciones sin saber ni de qué habla, en fin. Venga, vacúnese!! y dejénos en paz a los que estamos en una frecuencia diferente a la oficial y no nos dejamos manipular por las "bondades" de las farmacéuticas que lo que les interesa es una población enferma, y así está la población cada vez más enferma.

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    1. Bienvenida, Karmen.

      En primer lugar, estoy de acuerdo contigo: la ignorancia es atrevidísima. Te has atrevido a entrar aquí, sin tener ni idea de lo que hablas, y acusas, sin pruebas, a las farmacéuticas de no sé qué conspiración.

      Vamos con tu afirmación de que las farmacéuticas quieren una población cada vez más enferma. ¿Cuántos casos de polio, sarampión, difteria, paperas o varicela se han dado en España en los últimos quince o veinte años? Si me muestras que los casos son mayores que antes de que se introdujera la vacunación masiva, estoy dispuesto a rectificar. Pero si la realidad es que los casos son menores que antes de que se introdujera el calendario vacunal, tu afirmación de que la población cada vez está más enferma es falsa. Como bien sabes, pues sabes que mientes.

      Y no, no os vamos a dejar en paz a los egoistas que, aprovechándoos de la inmunidad de grupo, os convertís en bombas de relojería que pueden explotar en cualquier momento y contagiar a algún inmunodeprimido como personas transplantadas, bebés demasiado pequeños o personas mayores con problemas inmunológicos. Entonces vosotros seréis culpables de que esas personas se contagien y mueran. Pero eh, vosotros os lavaréis las manos porque "las farmacéuticas son malas, malísimas". Vosotros no. Vosotros sois verdaderos ángeles esparciendo enfermedades.

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  4. Es preciso fomentar el debate público para que todo el mundo pueda hacerse una opinión propia, pero sería un error garrafal ponen en el mismo plano las opiniones científicas y las creencias mágicas. Las universidades y los colegios médicos del en desacreditar sin ambages la superchería y el buen periodismo debe difundir el razonamiento científico y combatir sin cuartel el pensamiento mágico.

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